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Golpe

Tengo una lista enorme de ofrecimiento de disculpas que no te he dicho hasta el momento.  Las guardo desde tu nacimiento, desde tu concepción. Por las marcas que he dejado en tu alma, aquellas que todavía no te molestan, por las que te dejo ante tu mirada tan pequeña y que me preocupa porque no es lo suficientemente tierna cuando la ira y la frustración me arrebatan el día.  ¿Por qué no soy tan buena como en sueños imaginé? ¿Lo sabes? Quisiera que me lo dijeras, que me lo gritaras, que me lo escupieras. Que me dijeras más allá del reclamo que por suerte haces, porque nadie te calla. Y eso, quizá, es mi mejor espejo inverso.  Eso que jamás pude gritar cuando a mí me dejaban marcas en el alma, esas por las que jamás pude evitar  No sé cómo cuidarte pero tampoco quiero fallarte.

Antes de dormir

No entiendo el amor por ti. A veces, sí, ahí que es cuando resulta que soy una conocedora absoluta. Hoy, particularmente, estoy en un momento donde huir y quedarme a tu lado son situaciones que se parecen mucho. Te miro y contemplo, y advierto las diferencias. Las evidentes, las escurridizas, las que aún no hemos descubierto.  Son tantas, me digo; son fuertes, concluyo. ¿Por qué hay una sombra del dolor cuando te recuerdo? ¿Por qué, al mismo tiempo, siento que voy a explotar en amor si me besas fuertemente? ¿Por qué creo, de repente, que solo me niego a aceptar que te amo? Por qué este amor tiene tanta interrogante suelta, un cuestionario listo para mí, pero sin ánimo de ser respondido. 

Muchacha

Mi abuela materna, Laura, hubiera cumplido unos 84 años este 8 de diciembre.  Pero no lo hizo, porque murió cuando tenía aproximadamente unos 33.  Tenía cáncer, al útero. Una enfermedad-excusa que la terminó matando, pero que no inició su muerte.  Al menos, eso es lo que yo creo. En esa época, tanto su familia como quienes la atendieron, creyeron que se trataba de un "daño", de que alguien la maldijo. Lo que más lamento de este relato es suponer que ella agonizó, que sufrió para partir de este mundo. ¿Hay algo más terrible que llorar para irse, tanto como cuando se nace? Hace unos días, me informaron que mi tercera gestación jamás alcanzaría su término, que tenía una gestación no evolutiva, es decir que jamás habrá un bebé. Mi útero tuvo que ser intervenido, y no he podido dejar de pensar en Laura. En mi útero, en el de ella, incluso en el de mi madre.  En el miedo, en la supervivencia, en esos "no" que no se dicen durante la maternidad.  Pienso en cómo mi gesta...