Muchacha

Mi abuela materna, Laura, hubiera cumplido unos 84 años este 8 de diciembre. 
Pero no lo hizo, porque murió cuando tenía aproximadamente unos 33. 
Tenía cáncer, al útero. Una enfermedad-excusa que la terminó matando, pero que no inició su muerte. 
Al menos, eso es lo que yo creo.
En esa época, tanto su familia como quienes la atendieron, creyeron que se trataba de un "daño", de que alguien la maldijo.
Lo que más lamento de este relato es suponer que ella agonizó, que sufrió para partir de este mundo.
¿Hay algo más terrible que llorar para irse, tanto como cuando se nace?

Hace unos días, me informaron que mi tercera gestación jamás alcanzaría su término, que tenía una gestación no evolutiva, es decir que jamás habrá un bebé.
Mi útero tuvo que ser intervenido, y no he podido dejar de pensar en Laura. En mi útero, en el de ella, incluso en el de mi madre. 
En el miedo, en la supervivencia, en esos "no" que no se dicen durante la maternidad. 

Pienso en cómo mi gestación se detuvo precozmente, y en cómo ella se fue tan temprano de la vida de sus hijas, apenas unas niñas en esa época. 

¿Será una metáfora, un mensaje de cómo enfrentar todo esto?

Metáfora o no, solo puedo desearle a Laura, en el lugar donde esté y en la forma que haya tomado, que se encuentre lejos del dolor. Hoy más que nunca, me parece que hizo falta un poco más de años en su historia, para celebrarlos, pero especialmente para sanarlos.

Feliz cumpleaños, muchacha.


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