Antes de dormir

No entiendo el amor por ti.
A veces, sí, ahí que es cuando resulta que soy una conocedora absoluta.
Hoy, particularmente, estoy en un momento donde huir y quedarme a tu lado son situaciones que se parecen mucho.
Te miro y contemplo, y advierto las diferencias. Las evidentes, las escurridizas, las que aún no hemos descubierto. 
Son tantas, me digo; son fuertes, concluyo.
¿Por qué hay una sombra del dolor cuando te recuerdo?
¿Por qué, al mismo tiempo, siento que voy a explotar en amor si me besas fuertemente?
¿Por qué creo, de repente, que solo me niego a aceptar que te amo?

Por qué este amor tiene tanta interrogante suelta, un cuestionario listo para mí, pero sin ánimo de ser respondido. 

Entradas populares de este blog

Golpe

Muchacha